miércoles, 16 de junio de 2010

Un pelotero

Madrid. Exterior día. 14.12. Alrededores del Santiago Bernabéu.
Un grupo de niños de entre diez y doce años le hacen fotos a un coche en segunda fila, dentro de él estaba Sanchís, el futbolista, hablando por teléfono. Los niños le miran divertidos y esperan a que cuelgue el teléfono y baje del vehículo. Efectivamente, al cabo de cinco minutos, Sanchís cuelga el teléfono y, sin mirarlos, arranca el coche y se marcha. Los niños se quedan con cara de póker.

Posíblemente esos niños nunca más volverán a ver a Sanchís pero se han llevado de él la imagen de un idiota. Lo es. Se comprende que cuando uno es estrella del fútbol debe estar hasta "las pelotas" de los niños que le piden autógrafos pero, a veces, un pequeño gesto hace grande a las personas.

Recordadme la próxima vez que sea niño que no vuelva a mirar a Sanchís.

lunes, 14 de junio de 2010

Tormentas

Corresponde a la naturaleza la mayor de las Óperas posibles y esta es la representación de una tormenta en condiciones. Habitualmente llegan en primavera y cuando uno no tiene paraguas, ni sitio para resguardarse. Los expertos dicen que si te pilla una tormenta en el campo lo que tienes que hacer es echarte cuerpo a tierra, nunca ponerte debajo de un árbol porque te puede dejar frito como un "pollo al ast".

Supongo que tumbado en el suelo te mirarán los conejos con cara de ¿este tío quién es?, los conejos que saben de tormentas tienen unos agujeros adecuados para ocultarse pero son tan hábiles que no dejan entrar a las personas. En otro caso no serían madrigueras si no bocas de metro, y en esas bocas entra todo el mundo menos los conejos que no se admiten porque no pagan billete.
Brassens dejó una canción muy hermosa para cuando llegaban las tormentas. Se llama "Le parapluie", la recomiendo.
Las tormentas pasan pero el estribillo de Brassens queda.

domingo, 13 de junio de 2010

Hola


Hola, aquí el autor. Al otro lado los lectores, o los curiosos, o gente de paso. Y en el mostrador los libros que se muestran como arenques frescos, presumiendo de tinta fresca. Domingo de Feria del Libro en Madrid.
¿Se pueden ver los libros al paso... y comprarlos al peso?
Dentro de la caseta 172, a la espera de clientes, autor y novela aguardan a que alguien les ponga precio.