miércoles, 16 de junio de 2010

Un pelotero

Madrid. Exterior día. 14.12. Alrededores del Santiago Bernabéu.
Un grupo de niños de entre diez y doce años le hacen fotos a un coche en segunda fila, dentro de él estaba Sanchís, el futbolista, hablando por teléfono. Los niños le miran divertidos y esperan a que cuelgue el teléfono y baje del vehículo. Efectivamente, al cabo de cinco minutos, Sanchís cuelga el teléfono y, sin mirarlos, arranca el coche y se marcha. Los niños se quedan con cara de póker.

Posíblemente esos niños nunca más volverán a ver a Sanchís pero se han llevado de él la imagen de un idiota. Lo es. Se comprende que cuando uno es estrella del fútbol debe estar hasta "las pelotas" de los niños que le piden autógrafos pero, a veces, un pequeño gesto hace grande a las personas.

Recordadme la próxima vez que sea niño que no vuelva a mirar a Sanchís.

1 comentario:

  1. Rafa, sabes que soy del Madrid pero no gilipollas. Manolo Sanchís, grande como futbolista, pigmeo en sentido común, ha hecho lo que nunca se le hubiese ocurrido a Rafa Nadal o Pau Gasol. Me sumo a la causa de la mejor manera que se me ocurre: no pienso probar un vino de esos que ahora dice que produce y vende.

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